Casa Grande Hotel

Grañón / Spain / 2020

37
37 Love 1,336 Visits Published

"There is nothing more gratifying and beautiful than deconstructing a forgotten building to recover the history that underlies it.”


–Francesc Rifé 


There are places you run away from and places to run away to. Tired of their hectic lives in a tourist town on the Costa Brava, Mònica and Raül decided to find a quiet place in La Rioja to simplify their lifestyle. The couple and their two daughters found an 18th-century manor house in Grañón, a tiny charming village where the Camino de Santiago passes through. The property had enough space to create a very relaxing and convivial hotel with only 11 rooms. Casa Grande Hotel is the affirmation of this idea turned by our studio into a scene that intends to make you feel at home. 


With a design in which a modern and sober collection of materials quietly co-exists with original features, the main purpose of the project has been the preservation of the ashlar walls on which a light grey monochrome layer has been applied to unify the tone. This technique also aims to provide a certain luminosity to rooms where the thickness of the walls often does not help the entry of natural light. On the other hand, and contrasting with the clarity of the stone and the natural oak floors, there is the black poplar wood that runs throughout the space integrating the lighting and hiding technical devices such as loudspeakers. This color is also emotionally linked with pillars and beams restored in a dark tone. 


The entrance that seemed to be the main reception of the hotel finally becomes a lobby for guests only, while a large iron pivoting door, that connects a square with the rear terrace, acts as the public access to the building. Inside, the lobby features a large metal welcome piece of furniture, and on both sides of it are the library and television rooms that work as spaces for rest and entertainment. Behind this, the restaurant interacts with a small cellar and with a counter bar next to the kitchen. The chef, Samuel Diez, has based the menu on regional dishes full of flavor but not complex, in harmony with the atmosphere of the hotel. A terrace, with different seating areas, works symbolically as the lung of the hotel 


The poor condition of the façade openings has led to the use of 10mm blued iron structures to maintain their squareness, and aluminum windows have been combined in a similar finish. Metal pivoting doors not only serve to contain the light but are part of the conceptual aesthetic of the rooms. These elements are always folded parallel to the facade and have ended up becoming decorative gestures used throughout the entire project, and both inside and outside. 


The building has two more floors. The first one has 5 rooms with a similar aesthetic but with different features and distribution. Some of them maintain the ashlar walls, while the others have left the exposed brick or the concrete itself used to rehabilitate the building. Avoiding the overelaborate atmospheres, the same monochromatic treatment has been used to unify the different textures. The second floor has 6 rooms distinguished by a higher height. All of them have been designed as suites with a large bed and some with a sofa that doubles as a single bed. Following the same approach as the rest of the project, the custom-made furniture has been designed in black poplar wood, using small slats to mark specific elements of each room, either as the top of the head of the bed or the openings where the minibar is hidden. A semi-open but discreet wardrobe allows guests to have their clothes on hand. Like the ceilings on the ground floor, that of the distributors on the different levels and the lower staircase is covered with the same black stained wood material to lose the feeling of height. 


The side façade, perhaps the most monumental part of the project, starts from a chaotic original distribution of the former windows that seeks to arrange them under a new skin of blued iron. It is the same surface that extends as a pivoting door to give access to the hotel terrace. This element has a double meaning, on the one hand, it reinforces the aesthetic narrative of the metal that has been used to design windows and balconies, but at the same time, it hides different lateral openings that house machinery, electrical wiring, etc. In this façade, the Campanula lamps, designed by the architect Peter Zumthor for Viabizzuno, have been placed to communicate to the visitors from the beginning the rationality and care with which the project has been built. Inside, there is general and integrated downlight lighting, secondary and linear lighting that aims to highlight the restored surfaces and the third kind of decorative lighting that defines the hotel's intimate mood. 


 


DATA SHEET 


Project: Casa Grande Hotel / www.casagrandehotel.net     


Address:  Calle el Caño, 13, 26259 Grañón, La Rioja


Author: Francesc Rifé Studio / www.francescrifestudio.com


Completion date: Junio 2020


Dimensions: 706 square meters


Clients: Mònica Bertó y Raül Geremias


Construction company:  Proviser


Collaborator: Octavio Pérez Monfort


Metalworks: Alberto Imaña


Photographer: David Zarzoso / www.davidzarzoso.com 


Furniture: Carl Hansen, Vibia, Milan Iluminación, Santa&Cole, Marset, Viabizzuno, Watt&Veke, Blasco&Vila, Carmenes, JMM, Hay, Normann Copenhagen, Inclass, Andreu World


 [ES]


«No hay nada más gratificante y bello que deconstruir un edificio olvidado para rescatar toda la historia que subyace en él».


–Francesc Rifé


Hay lugares de los que escapas y lugares a los que escapas. Cansados del ritmo acelerado de su localidad natal —un pueblo turístico de la Costa Brava— Mònica y Raül decidieron buscar un lugar tranquilo en La Rioja para simplificar su estilo de vida. La familia encontró en Grañón, un pequeño pueblo situado en la ruta del Camino de Santiago, una antigua casa solariega del siglo XVIII con posibilidades para realizar un proyecto hotelero relajado, de tan solo 11 habitaciones. Casa Grande Hotel es el resultado y la afirmación de esta idea convertida por el estudio en un escenario que procura sentirse como en casa. 


Un diseño en el que un nuevo y sobrio juego de materiales coexiste con la historia del lugar sin pretensiones de transformarlo todo. El denominador común más importante del proyecto ha sido la conservación de las paredes de sillería sobre las que se ha aplicado una pátina monocromática gris clara para unificar el tono. Esta técnica también pretende dotar de cierta luminosidad a las estancias, donde el grueso de los muros muchas veces no facilita la entrada de luz natural. Por otro lado, y contrastando con la claridad de la piedra y los suelos en roble natural, está la madera de chopo negra que recorre el espacio, integrando la iluminación y escondiendo aparatos técnicos tales como los altavoces. Este color también se vincula emocionalmente con pilares y vigas rehabilitadas de un tono oscuro. 


Con dos accesos, el que parecía destinado a ser la recepción principal del hotel se convierte finalmente en una entrada tan solo para los huéspedes, mientras que una gran puerta pivotante de hierro pavonado que conecta una plaza contigua con la terraza trasera, se erige como la introducción pública al edificio. En el interior, el lobby está protagonizado por un gran mueble metálico de bienvenida, y a ambos lados de éste se sitúan las salas de lectura y televisión que funcionan como espacios de relax y recreo. Seguidamente, el restaurante interactúa con una pequeña bodega y una barra de apoyo junto a la cocina. La propuesta gastronómica está comprometida con el discurso relajado del lugar y su chef, Samuel Diez, ha basado la carta en platos tradicionales de La Rioja. También se proporciona servicio al cliente en el exterior en una terraza que funciona simbólicamente como pulmón. 


El mal estado de todas las aberturas de la fachada ha llevado a emplear estructuras en hierro pavonado de 10mm para mantener su cuadratura, y posteriormente se les han incorporado ventanas de aluminio en un acabado similar. Con el mismo tipo de chapa se han diseñado porticones pivotantes que no sólo sirven para contener la luz sino que forman parte de la estética plástica de las habitaciones. Estos elementos quedan siempre plegados paralelamente a la fachada y han acabado convirtiéndose en gestos decorativos presentes a lo largo de todo el proyecto, y tanto en el interior como en el exterior. 


El edificio cuenta con dos plantas más —un primer piso y un bajo cubierta—. La primera planta se divide en 5 habitaciones con una estética similar pero con particularidades y distribución distinta. Algunas de ellas mantienen las paredes de sillería mientras que en otras se ha dejado el ladrillo visto o el propio hormigón utilizado para rehabilitar el edificio. Para evitar atmósferas cargadas se ha empleado el mismo tratamiento monocromático que unifica las diferentes texturas que han ido apareciendo. La segunda planta tiene 6 habitaciones caracterizadas por una mayor altura (por haber recuperado el espacio residual bajo cubierta). Todas ellas han sido diseñadas bajo el concepto de suite con una cama de grandes dimensiones y algunas con un sofá que hace las veces de cama anexa. Siguiendo el mismo tratamiento que el resto del proyecto, el mobiliario a medida se ha planteado en madera de chopo negra, utilizando pequeños listones para marcar las intenciones de cada habitación, bien sea el remate del cabezal o las propias aberturas donde se esconde el minibar y la caja fuerte. El armario se sitúa siempre en un segundo plano, pero quedando semiabierto para permitir que el huésped tenga a mano sus prendas. Al igual que los techos de la planta baja, el de los distribuidores de los diferentes niveles y el bajo escalera está revestido con el mismo material de madera teñida negra para perder la sensación de altura. 


La fachada lateral, quizá la más imponente del proyecto, parte de una distribución original caótica de las ventanas existentes (y alguna nueva) que busca ordenarlas bajo una piel superpuesta de hierro pavonado. Se trata del mismo paramento que se prolonga como puerta pivotante para dar acceso a la terraza del hotel. Este elemento tiene un doble sentido, por un lado fortalece el discurso estético de la chapa que se ha utilizado para configurar ventanas y balcones, pero a la vez esconde diferentes aberturas laterales que alojan maquinaria, contadores de electricidad y agua, etc. En este plano, se han colocado las lámparas Campanula, diseñadas por el arquitecto Peter Zumthor para Viabizzuno, con las que se buscaba comunicar desde un primer momento la racionalidad y el mimo con el que se ha tratado el proyecto. En el interior, hay una iluminación general e integrada de downlights, una indirecta y lineal que pretende remarcar las superficies rehabilitadas, y un tercer tipo de iluminación decorativa que define el estado de ánimo íntimo del hotel.

37 users love this project
Comments
    comment
    Enlarge image

    "There is nothing more gratifying and beautiful than deconstructing a forgotten building to recover the history that underlies it.” –Francesc Rifé  There are places you run away from and places to run away to. Tired of their hectic lives in a tourist town on the Costa Brava, Mònica and Raül decided to find a quiet place in La Rioja to simplify their lifestyle. The couple and their two daughters found an 18th-century manor house in Grañón, a...

    Project details
    • Year 2020
    • Work finished in 2020
    • Status Completed works
    • Type Hotel/Resorts / Tourist Facilities / Interior Design
    • Websitehttp://www.casagrandehotel.net
    Archilovers On Instagram
    Lovers 37 users