The Mirror

Barcelona / Spain / 2011

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The project consists of the integral rehabilitation of an obsolete office building, to restructure it in a four stars hotel. The hotel has 63 rooms and restaurant on the ground floor.
The building is situated in Barcelona's Eixample, in the 255 of Córcega Street, between Enrique Granados and Aribau street.


The change of use from offices to hotel meant having to create 20% of courtyards; this led us to empty the centre of the existing building, placing the courtyard and the vertical communication, formed by stairs, elevators and hoists. The courtyard serves several functions, airing the stairs, spatial continuity, makes the entrance of daylight through the upper skylight to ground floor. It is the space where circulating customers in glass elevators. The wall of closure of the yard is resolved with a wall of mirrors, doubling the size of the courtyard that creates interesting visual relationships from different levels.


Rooms are interspersed with each other to optimize the width of the building of 12 m and get four bedrooms for facade, eight per plant. This is the beginning of a particular solution that moves away from the conventional hotel distribution, together with the use of mirrors, which duplicated the space, brightness and indirect light by cutting planes, and the white in its different shades and nuances, such as single colour, help us to create a neutral atmosphere that conveys the feeling of calmness and relaxation, amplitude that is the pattern of the concept applied to interior design, not only in the area of rooms, but in the entire hotel, including common areas.


The architectural project and interior design have been developed in parallel; it allows obtaining a more uniform result.


Inside the rooms, the bathroom is has atomized, in the sense that the three pieces, toilet, washbasin and shower or bath, a place themselves in the room, allowing the simultaneous use of them. Shower and toilet appear as cabins or white glass boxes built into the walls of the room. These booths are closed with glass doors with silkscreen as a reinterpretation of elements of the "optical art".


The rest of furniture is supported by the walls of the room, presiding over the same "space bed", playing a box of skin that the clothes to the host.


There are two types of elements of storage, one as a hidden closet and one as an open shelves system that participates in the space of the room, the order is decided by the host, as the temporary owner of the space.


The furniture has been designed or chosen to carry out specific functions in use at the aesthetic level reinforces the compact and unitary image of the hotel.


Lighting is an essential part of the project, avoiding the use of embedded lights, is solved via indirect and ceiling lamps or decorative, with particular emphasis on control of consumption, with the use of the cold cathode and the fluorescence, and the tone and colour of the light. The use of domotics and the creation of light scenes help to control the effects. The spirit and self-image of rooms extends the common areas of the hotel creating a unitary whole. Common areas of customers are versatile and they mingle uses, there is no physical boundary between them.


They sit on the ground floor and are divided into three zones.


The first next to the access serves as bar-reception, the second beneath the courtyard is the living area or lounge and the last is the dining room, with kitchen on view through a panoramic space, allowing seeing the team of Chef Paco Pérez in action.


The daylight that enters through the skylight on the pond ends the plant and its background in mirror allows us to see the entire plant and the street in the distance, doubling the space of the dining room.


Materials are again the same floor “Exposi” white, painting bright white ceilings, and walls covered with mirror, stainless steel and leather, returning to the white being the protagonist. Show some white angels in sculpture or image that graded the various spaces, as regular creatures who are protectors of the users of the hotel, are the work of the sculptor Christoph Mertens.


The building throughout its history has gone from ground floor to add him a basement in 1962, then in 1968 occupies Seat Company, building the volume exists, and then the insurance company Amaya, after a reform makes at his headquarters. Its façade metal is characteristic with distance horizontally to edification.


The building consists of floor basement, low and seven floors more. The project raises a new façade more in line with the environment and new use. The ground floor or base of the building is covered in dark metal and playing with textures emphasizes the entry, and solves access for service and the entrance to the basement. The central body is covered with stucco tone the limestone that frames the glass gallery, protected the views with a lattice of vertical aluminium, sliding panels, which acts with filter of the rooms.


Architecture & interior design: GCA arquitectes associats
Partner Architect: Josep Riu de Martín
Architect in charge of the project: Emilio Rodríguez-Martos
Interior designer in charge or the project: Beatriz Cosials


[ES]


El proyecto consiste en la rehabilitación integral de un edificio de oficinas obsoleto, para reconvertirlo en un hotel de cuatro estrellas, de 63 habitaciones y restaurante en planta baja.


El edificio se sitúa en el ensanche barcelonés, en la calle Córcega, 255 entre las calles Aribau y Enrique Granados.


El cambio de uso de oficinas a residencial público, implicaba el tener que crear un 20% de patios, ello nos llevó a vaciar el centro del edificio existente, colocando el patio y los núcleos de comunicación vertical, formado por escaleras ascensores y montacargas.


El patio cumple varias funciones, ventila las escaleras, da continuidad espacial, permite la entrada de luz natural a través del lucernario superior hasta planta baja. Es el espacio por donde circulan los ascensores de vidrio de clientes. La medianera de cierre del patio se resuelve con un muro de espejos, que duplica el tamaño del patio y crea interesantes relaciones visuales desde los distintos niveles.


Las habitaciones se intercalan entre ellas para optimizar el ancho del edificio de 12 m. y conseguir cuatro habitaciones por fachada, ocho por planta. Esto es el origen de una solución particular que se aleja de la convencional distribución hotelera, que junto con el uso de espejos, que duplican el espacio, el brillo y la luz indirecta recortando planos, y el blanco en sus distintas tonalidades y matices, como único color, nos ayuda a crear una atmósfera neutra que transmite la sensación de tranquilidad, relax, amplitud que es el patrón del concepto aplicado al diseño interior, no sólo de la zona de habitaciones, sino en todo el hotel, incluyendo zonas comunes.


El proyecto de arquitectura y el de interiorismo se han desarrollado en paralelo, ello permite obtener un resultado más homogéneo.


Dentro de las habitaciones, el baño se ha atomizado, en el sentido de que las tres piezas, sanitarios, lavamanos y ducha o bañera, ocupan un lugar propio en la habitación, posibilitando el uso simultáneo de los mismos. La ducha y los sanitarios aparecen como cabinas o cajas de vidrio blanco, integradas en las paredes de la habitación. Estas cabinas se cierran con puertas de vidrio con serigrafías como una reinterpretación de elementos del “optical art”. El mueble lavamanos forma parte del mobiliario fijo de la habitación.


El resto de mobiliario se apoya en las paredes de la habitación, presidiendo la misma el “espacio cama”, interpretando una caja de piel que arropa al huésped. Hay dos tipos de elementos de almacenaje, uno como armario oculto y otro como un sistema de cuelgue i estantes vistos que participa del propio espacio de la habitación, el orden lo decide el huésped, como propietario temporal del espacio.


El mobiliario se ha diseñado o escogido para cumplir funciones específicas de uso, a nivel estético refuerza la imagen compacta y unitaria del hotel.


La iluminación es parte esencial del proyecto, se evita el uso de focos empotrados, se resuelve a través de luces indirectas y lámparas de techo o decorativas, poniendo especial énfasis en el control del consumo, con el empleo del cátodo frío y la fluorescencia, y en el tono y color de la luz. El uso de la domótica y la creación de escenas de luz ayudan al control de los efectos.



El espíritu e imagen propia de las habitaciones se extiende por las zonas comunes del hotel creando un todo unitario.


Las zonas comunes de clientes son polivalentes y en ellas se mezclan los usos, no existen límites físicos entre ellas. Se sitúan en planta baja y se dividen en tres zonas.


La primera al lado del acceso sirve de bar-recepción, la segunda situada bajo el patio es la zona de estar o salón y la última es la de comedor, con la cocina vista a través de un hueco panorámico, que permite ver al equipo de chef Paco Pérez en acción.


La luz de día que entra a través de la claraboya sobre el estanque remata la planta y su fondo en espejo nos permite volver a ver toda la planta y la calle a lo lejos, duplicando el espacio del comedor.


Los materiales vuelven a ser los mismos, suelo de Exposi blanco, pintura blanco brillante en techos, y paredes recubiertas de espejo, acero inoxidable y piel, volviendo a ser el banco el protagonista.


Aparecen unos ángeles blancos en esculturas o imagen que puntúan los distintos espacios, como criaturas habituales que ejercen de protectores de los usuarios del hotel, son obra del escultor Christoph Mertens.



El edificio a lo largo de su historia ha pasado de ser de planta baja a añadírsele un sótano en 1962, posteriormente en 1968 lo ocupa Seat, construyendo el volumen existente, y posteriormente la compañía de seguros Amaya, tras una reforma lo convierte en su sede. Es característica su fachada metálica con retranqueos en horizontal. La edificación consta de planta sótano, baja y siete plantas más ático y sobreático. Es un edificio sobrepasado en altura y edificabilidad típico ejemplo de una época pasada.


El proyecto plantea una nueva fachada más acorde con el entorno y nuevo uso, la idea de galería, siguiendo las geometrías de la planta, se sube el arranque de la galería a nivel antepecho de la planta primera, para visualmente igualar la altura de planta baja con las edificaciones vecinas, y se recorta en la planta superior, también para coger la proporción de los edificios colindantes.


La planta baja o base del edificio se recubre en metal oscuro y jugando con texturas se enfatiza la entrada, y resuelve el acceso de servicio y la entrada al sótano. El cuerpo central, se recubre con estuco tono piedra a la cal, que enmarca la galería acristalada, protegida de las vistas con una celosía de aluminio vertical, en paneles correderos, que actúa con filtro de las habitaciones.


El resto de la edificación se trata en oscuro para intentar que desaparezca y recuperar la proporción.

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