Jellyfish House

Marbella / Spain / 2013

52
52 Love 6,454 Visits Published
Located in Marbella, on the Mediterranean coast of Spain, the Jellyfish House’s neighboring buildings block its view onto the nearby sea. Appropriately, it was chosen to cantilever the house’s pool from its roof, so that the beach and sea can always be seen while sunbathing or swimming. The house is organized around two paths of circulation: a ‘fast’ and ‘slow’ set of stairs, which intertwine and traverse the house’s four levels of living. The ‘fast’ stair leads from the exterior directly to the roof; it is enclosed in glass, which physically separates it from the house’s interior, yet it is simultaneously open to the exterior elements, so that sand is not brought into the house when returning from the beach. The ‘slow’ stair–whose long treads and short risers lend it its name–spans the entire length of the house, from ground floor main-entry to roof; it is indoors yet also open to the exterior elements, further amplifying the house’s capacity for ‘interiority’. The house’s rooftop pool is cantilevered 9 m southwest–toward the Sierra Blanca mountain range in the distance–and weighs nearly 60,000 kg. Equipped with an infinity-edge, its water merges with the sea in the distance. This pool has a glass-bottom floor and a panoramic window at its interior facing edge, both of which are 6 cm thick; the latter allows those in the kitchen to voyeuristically view those swimming, while a third window affords those in the kitchen a glimpse of the living room, whose terrace extends under the cantilevered pool. The searing Spanish sun constantly filters through the pool’s glass wall and floor, creating ripples of iridescent turquoise reflections throughout the entire house. As such, the pool can be seen and experienced from nearly all areas of the house. Integrated within the pool is an underwater bench, which traces its length and also integrates a pool cover, so that it is out of sight when the pool is in use. Five bedrooms are located throughout the house, with two guest bedrooms situated on the basement level that face outward onto an extensive private terrace for the exclusive use of guests. As the ‘slow’ stair leads from the main entry to the guest bedrooms below, this area of the house is able to function as a separate entity. The kitchen is strung along the southern façade of the house’s first floor, with all secondary appliances built-into an adjacent and perpendicular hallway. The first floor is also the location of the sauna and steam bath. A small service elevator also allows, for instance, food and drink to be brought from the kitchen, or any other floor, up to the rooftop pool and terrace. This roof terrace features an oversized and custom-designed concrete table with an adjoining bench, which is contiguous to an angular chair for reclining while sunbathing. The house’s structure is composed of poured in place white-concrete, supported by one column at the right-rear edge of its pool, and several smaller columns near the rear-dining terrace. All non-concrete walls were constructed with glazing, which allows sunlight to permeate the house. Multiple bedroom closets, whose obverse face the ground floor hallway, are finished in translucent glazing to compound this sunlight diffusing strategy. Oversized and accordion-like folding panels of translucent glazing adjoin each dining or entertaining space, which, when opened, essentially expands the house’s numerous areas of living by nearly doubling their size.  All of the house’s audio-video equipment–such as its countless Bose speakers–are recessed into its ceilings and walls, which allows them to disappear within their context little noticed. Lighting illuminates all corridors and staircases, as well as underwater within the pool, ensuring the rippling effects of its reflections that shimmer through its glass floor and wall can also be experienced throughout the house at night. Taking full advantage of the ever-present Spanish sun, the Jellyfish House is an avant-garde expression of luxurious living; as most of its façades can be opened, and as its staircases are mainly outdoor, the house’s ever shifting boundaries between inside and outside are curiously blurred. [ES] En Marbella, en la costa Mediterránea de España, los edificios vecinos a la Casa Medusa bloquean la vista al mar. Apropiadamente, se optó por una piscina voladiza en la casa del techo de la cual se puede ver el mar y la playa mientras que uno nada o toma sol. La casa se organiza entorno a dos vías de circulación: escaleras “rápidas” y “lenta” que se entrecruzan y atraviesan la casa en cuatro niveles. La escalera “rápida” lleva desde el exterior directamente al techo, se encuentra rodeada de vidrio que físicamente separa el interior de la casa, aún así se encuentra abierta a elementos exteriores, de esta forma la arena no entra a la casa cuando uno vuelve de la playa. La escalera “lenta” cuya larga huella, y corta contrahuella se extienden a lo largo de la casa, del primer piso hacia el techo; se encuentra en el interior sin embargo se abre a elementos exteriores, amplificando la capacidad interior de la vivienda. La piscina en la azotea se construye en un voladizo de 9m al sur poniente, hacia la cadena montañosa Sierra Blanca y pesa cerca de 60 mil kg. Equipada con un borde infinito, su agua se funde con el mar a lo lejos. Esta piscina tiene un piso con fondo de cristal y una ventana panorámica en su borde hacia el interior, los cuales son de 6 cm de espesor, este último permite a aquellos en la cocina ver a los que nadan, mientras que una tercera ventana ofrece a aquellos en la cocina ver el salón, cuya terraza se extiende debajo de la piscina. El ardiente sol Español se ve constantemente filtrado a través del vidrio y suelo de la piscina, creando ondas turquesas de reflejos iridiscentes en toda la casa. Como tal, la piscina puede ser vista y experimentada en casi todas las partes de la casa. Integrada en la piscina hay un banco bajo el agua, que remonta su longitud y también integra una cubierta para la piscina, para que no sea vista cuando la piscina está en uso. Hay cinco habitaciones repartidas en la casa, dos para visita situadas en el sótano que mira hacia una extensiva terraza privada para exclusivas visitas. La escalera “lenta” lleva de la entrada principal hacia las habitaciones en el sótano, el cual permite que esta área de la casa sea utilizada como una entidad separada. La cocina, a lo largo de la fachada sur en el primer nivel, tiene todos los electrodomésticos integrados en un pasillo adyacente y perpendicular a ella. En el primer piso también se encuentra el sauna y baño de vapor. Un pequeño ascensor de servicio permite, por ejemplo, traer comida y bebidas desde la cocina, o de cualquier otro nivel, hacia la piscina en el techo y la terraza. La terraza en el techo es de gran tamaño y cuenta con una mesa de concreto diseñada a medida con un banco continuo a una silla angular reclinable. La estructura de la casa se compone de hormigón-blanco vertido en el lugar, se soporta sobre una columna en el borde trasero derecho de su piscina y con pequeñas columnas cerca de la terraza trasera del comedor. Toda pared que no es de concreto fue construida con vidrio, esto permite que la luz impregne a la casa. Múltiples armarios en los dormitorios que se oponen al pasillo están terminados con vidrio para agravar la estrategia difusora del sol. Los paneles de gran tamaño de vidrio se doblan como acordeón y son continuos al espacio de entretenimiento, cuando se abren, expanden numerosas áreas del salón aumentando casi el doble su tamaño. Todos los equipos de audio y vídeo de la casa como sus innumerables parlantes Bose se encuentran empotrados en los techos y paredes, el que los permite desaparecer dentro de su contexto. Ampolletas iluminan todos los pasillos y escaleras, así como bajo el agua dentro de la piscina, lo que garantiza el efecto de ondulación de sus reflexiones que reflejan través de su suelo y muros de cristal, el cual también se puede vivir en toda la casa durante la noche. Tomando ventaja del sol español, la Casa Medusa es una expresión vanguardista de una lujosa vivienda; como la mayoría de sus fachadas se pueden abrir y sus escaleras se encuentran principalmente al exterior, las cambiantes fronteras entre el interior y exterior se ven curiosamente difuminadas.
52 users love this project
Comments
    comment
    Enlarge image

    Located in Marbella, on the Mediterranean coast of Spain, the Jellyfish House’s neighboring buildings block its view onto the nearby sea. Appropriately, it was chosen to cantilever the house’s pool from its roof, so that the beach and sea can always be seen while sunbathing or swimming. The house is organized around two paths of circulation: a ‘fast’ and ‘slow’ set of stairs, which intertwine and traverse the house’s four levels of living. The ‘fast’ stair leads from the exterior directly to...

    Project details
    • Year 2013
    • Work finished in 2013
    • Status Completed works
    • Type Single-family residence
    Archilovers On Instagram
    Lovers 52 users